Meditación: de la ciencia a la consciencia.
Creer que desde la razón se sana una situación,
es fijarse sólo en el pensamiento y olvidar
que nos queda el sentimiento.

De la ciencia a la consciencia
El cerebro es electricidad. Cuando pensamos la capacidad máxima de electricidad se emana desde el lóbulo frontal.
La característica principal del lóbulo frontal es que se activa cuando estamos en modo de aprendizaje y atención. Se ha demostrado que este lóbulo se ejercita cuando meditamos.
Investigando la actividad eléctrica cerebral, descubrieron que tenemos 40 mil neuronas en el corazón. Estas neuronas generan su propio campo magnético, por lo que se deriva al concepto de que el corazón también piensa y envía órdenes.
Cuando vivimos un conflicto, vivimos a la par en sentimiento y pensamiento. Si sólo resuelvo de forma psíquica y no emocional, continuará el conflicto ya que sólo he trabajado 50% del problema que es el pensamiento.
Creer que desde la razón se sana una situación, es fijarse sólo en el pensamiento y olvidar que nos queda el sentimiento. Lo mismo sucede al tratar aisladamente la emoción sin el razonamiento ya que mi pensamiento sumado a mi ego, me hacen sentir incompletos porque están desconectados, a eso se le denomina incoherencia. Lo que la psiconeuroemoción dice es que, el cerebro y el corazón son dos órganos que deben estar en sincronía por medio de la coherencia para poder estar en plenitud y salud.
La mayoría de las ocasiones estamos enfocados en una de las 2 o somos muy mentales o muy espirituales y nos desconectamos.
El Lóbulo frontal, es el que nos va ayudar a que, la realidad interna que estamos creando sea tan grande que, cuando abra los ojos se haga realidad. Cuando medito, me concentro sólo en mi, en mis pensamientos, en mis sentimientos. Esto lo conocemos con la conexión del ser. Esta conexión es la que fabrica la nueva realidad.
Cuando creamos una nueva realidad interna, lo que veré afuera será diferente porque el mundo no es como lo vemos sino como somos.
La conexión sináptica auto creada con la finalidad de sanar el origen, es manifestada por medio de la meditación constante del presente. Mientras más tiempo le dedique, mientras más atención le ponga, mientras más esté en el presente, más fortalezco mi lóbulo frontal.
La meditación en acción
Una investigación publicada en la revista Journal of Internal Medicine reveló que dedicarle solo 30 minutos a la meditación diaria alivia los síntomas de trastornos como la depresión o la ansiedad. Además, descubrieron que la meditación centrada tiene efectos positivos en la percepción del dolor. Los resultados fueron validados incluso controlando el efecto placebo. Se reportó que el incremento del bienestar perduró hasta medio año.
La meditación también reporta mejoras en la memoria, la capacidad de concentración, la autoconciencia y la inteligencia emocional. También se asocia con la optimización de los recursos del sistema inmune, así como con la mejora en la percepción de soledad en personas de la tercera edad.
Trabajamos en la voluntad: cada vez que realizamos una práctica pero nos distraemos y hacemos el esfuerzo de regresar, fortalecemos la voluntad. Espaciamos la recompensa secreta haciendo lo que tengo que hacer para llegar a mi objetivo.
Dejar el placer por lo que debo de hacer
y así llegar al resultado.
Elegir lo que necesitamos sobre lo que nos gusta.
Lo que nos da mayor bienestar, no nos da un placer inmediato.
Trabajamos en la disciplina: Llegar a tener, la salud, el cuerpo o la consciencia que anhelo, es un trabajo de mucho tiempo, de largo plazo pero con resultados perennes y satisfactorios en el mismo plazo
Por lo que, desde la perspectiva de la Bio-neuroemoción .un síntoma disminuye cuando abandono el impulso constante de mi pensamiento; pero un síntoma cesa cuando el cerebro con su pensamiento eléctrico y el corazón con el sentimiento magnético lo resuelven.





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